sábado, 23 de noviembre de 2013

Crónicas de un Pielroja (2)

La estatuilla de la India Catalina

Hablar de la India Catalina es, para algunos hablar de la estatua donde llegan los turistas a tomarse fotos; para otros, el sitio obligado de referencia para todo el que vaya al Centro Histórico y para otros grupos Catalina fue la india que acompañó a Pedro de Heredia en todas sus andanzas por el nuevo reino, y que incluyó la fundación de Cartagena, como uno de sus mejores actos. Para el diseño gráfico y el marketing  es la marca del Festival de Cine de Cartagena, una marca cultural. 

El monumento a  la India Catalina se encuentra en la avenida Pedro de Heredia, desde donde se puede observar otro símbolo de Cartagena de Indias el Castillo de San Felipe de Barajas.
Diversos historiadores dicen que la India Catalina fue un personaje controvertido, además de controvertible, según se le mire. De la calle escuchamos  voces como “que le hizo un flaco favor a su raza, al juntarse al hombre que oprimió a los indígenas o “Catalina es más estatua que personaje, lo mismo que con decirle que ni siquiera murió aquí y antes ya había renunciado a su condición de indígena. O más desobligante aún "fue la india que andaba para arriba y para abajo con el bandido de Pedro de Heredia, que oprimió y esclavizó a los indios” o se le compara con la también controvertida Malinche mexicana.



Gerardo Ardila, al revisar la historia de la adopción de la India Catalina como símbolo del Festival del Cine, llama la atención sobre los iconos correspondientes a la estatuilla que se entrega a los premiados en el Festival de Cine de Cartagena, (FICCI) y la estatua colocada en la Avenida Venezuela, primero recordándonos que fueron construidos por personajes cuya formación básica profesional y vital ocurrió en España: el uno, Héctor Lombana, nacido en Riofrío, Magdalena, quien desde los dieciocho años se formó en la academia española de San Fernando, la de verdad, la de Madrid  y luego en varios lugares de Europa y, el otro, Eladio Gil, español de raza nacido en Pruna, criado en Jerez de la Frontera, y educado en la Escuela de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, de Sevilla. Ardila anota los relatos de los creadores de la imagen de la India Catalina y de su inclusión en la historia de Cartagena, desde la mirada de Lombana, Gil y Nieto, y desde los textos publicados por Jairo Hernan Urbina en su libro Entre las huellas de la India Catalina (2006), que dejan ver lo casual de la llegada de la India Catalina a esta historia. 

Héctor Lombana, Riofrío, 1938- Santa Marta, 2008 
¡Hay que hacer un Oscar, me dijo Victor!
Con el desparpajo costeño relata primero la versión de Lombana: “Víctor (Victor Nieto, director del festival de cine) me dijo: “hay que hacer un Oscar”. Yo le dije: “¡Si el Oscar no dice nada! Déjame estudiar el asunto y buscamos un tema”. Yo empecé a buscar y a darle y a darle (…) Yo estoy parado allí y de pronto veo que en la entrada del mercado, la vieja plaza del mercado, donde hoy está el Centro de Convenciones, había un escudo ovalado donde hay una india sentada con las piernas cruzadas y atrás hay una palmera. Ese escudo no sé qué diablo es. El segundo escudo aparece en el escenario del Teatro Heredia, arriba. Entonces a mí se me ocurrió ‘parar’ a la india. Me fui al taller, traje una varillita, la llené de plastilina, y ahí mismo modelé la figurita y se la llevé a Víctor. Le dije: “mira la figura”. Me dijo “¿Y eso qué es?”. Le dije: “Bueno, este es el trofeo que vamos a hacer; no tiene nombre todavía, porque no sé”. Entonces vino Nicolás del Castillo y dijo: “Busquemos en Leyendas y Tradiciones de Cartagena” de Camilo Delgado, a ver qué. Y empezamos a buscar ahí y entonces encontramos en Leyendas y Tradiciones lo de la India Catalina. Y yo dije: “El trofeo se llama La India Catalina”. “Perfecto el nombre, dijeron” (Urbina 2006:72-73)”.
Víctor Nieto, por su parte, cuenta: “Realizando el primer festival, nos encontramos con el asunto de dar un premio. Y me dediqué con los demás amigos del festival a buscar el personaje, como lo es hoy. En el Teatro Heredia existía en la parte alta un escudo de Cartagena y nadie veía allí una India Catalina, ni se conocía el personaje, como lo es hoy. Yo creo que la idea surgió de allí. Un empleado mío, Juan Zamora, fue el que hizo la mezcla y participó mucho en la hechura del trofeo.” (Urbina 2006:70-71). 
Lombana hacia1960 realiza entonces la primera versión de la escultura de 'La India Catalina' como trofeo para el Primer Festival Internacional de Cine de Cartagena. En este quinquenio, el joven artista colabora igualmente con la fundación y puesta en marcha de la Escuela de Bellas Artes de Cartagena, dedicándose de lleno a la restauración arquitectónica, y realizando trabajos en la Alcaldía de Cartagena, el Museo de Núñez, el Palacio de la Inquisición y el edificio de la Cámara de Comercio de Cartagena.



El escultor Eladio Gil en 1974 forjando su versión de la figura histórica de la India Catalina.



 Eladio Gil, escultor,  fue hijo de Juan Gil, un  sembrador de cebada, trigo y habas que estudió leyes, y escribía poemas, y de Ana Zambrana que lo trajo al mundo a los 16 años.  El padre era republicano y lo había perdido todo bajo el régimen de Franco. Se acogió Juan Gil a la reforma agraria del gobierno y la familia se trasladó a Jerez, “en esa tierra nos criamos”.  Luego, el gobierno los trasladó a una pequeña tierra de regadío en  Torno. “Pasamos muchas fatigas y necesidades en la postguerra. Creo que el único acierto que tuvo Franco fue el Instituto Nacional de Colonización”.
Yo dije que no hacía eso, que yo era lo suficientemente escultor para modelar otra cosa...
De otro lado el relato de Gil es muy interesante: “A mí me pusieron a que hiciera como monumento la estatuilla que daban en el Festival Internacional de Cine de Cartagena, que es una estatuilla de Héctor Lombana. Y entonces yo dije que yo no hacía eso; exactamente no. Yo haría una escultura que tuviera algunos rasgos de la estatuilla del Festival de Cine, y que yo hacía una escultura de mujer (…) Hasta me sacaron un papel que tenían, que lo había mandado Héctor Lombana, y yo dije que no hacía eso, que yo era lo suficientemente escultor para modelar otra cosa... Entonces cogí una modelo, una niña de San Juan Nepomuceno llamada Judith, de rasgos indígenas, que trabajaba con nosotros, que podría verme como a un padre. Tenía trece años y yo no quería que me posara completamente desnuda. Fue mi mujer quien la convenció y me convenció a mí, y entonces me posó en pantaloncito caliente. Ella tenía lo que me hacía falta: unos senos erectos, duros y una carne prieta (…) Para  la cuestión del pubis de la India Catalina llamé a una modelo profesional de la escuela de bellas artes de Cartagena de apellido Espítia, y me posó también con la mediación de mi mujer. Y así hice la escultura que me encargaron, como se hace, como se debe hacer, nada más. No hice más. Pero te advierto que ya la estatuilla que entregan en el Festival ya se parece más a la mía, la han ido mejorando y ya se parece muchísimo a la mía (…) La escultura de la India Catalina no tiene más que un gran oficio: un escultor que sepa modelar, qué menos que va hacer que eso una India Catalina. Si es un chabacán que no sabe modelar, le pone nudos y le pone un montón de cosas. Ella es concreta, tiene los pechos tersos, los muslos, como decía Lorca: ‘Ay mis muslos de Amapola!’. Ella tiene un bagaje de cosas, no hermosas, sino bien hechas” (Urbina 2006:74-75).
Eladio Gil nació en España pero residía en Cartagena desde 1961, año en que se vinculó a la Escuela de Bellas Artes de Cartagena como maestro e impulsador de varias generaciones de pintores y escultores, muriendo a  los 81 años de edad en el barrio Mangadonde residió los últimos 50 años de su vida, víctima de un paro cardiorrespiratorio, y rodeado de sus más cercanos familiares. Además del monumento a la India Catalina, Eladio Gil también diseñó y esculpió el monumento a Los Alcatraces, ubicados en la avenida Santander.

Y empezamos a buscar ahí y entonces encontramos en Leyendas y Tradiciones lo de la India Catalina. Y yo dije: “El trofeo se llama La India Catalina”. “Perfecto el nombre, dijeron”



La versión pictográfica para uso en medios impresos y audio visuales, cambia frecuentemente según los encargados de la promoción publicitaria, sean agencias de publicidad, estudios o diseñadores
















Lo especial del manejo del símbolo de la India Catalina en su trayectoria visual y corporativa es como se mimetiza a la vez que es firma de todas las piezas del festival. De su tri-dimensionalidad inicial pasa a los medios impresos y audiovisuales como silueta, y pictografia corporativa. Un graffiti de la India Catalina en un muro de Cartagena, por ejemplo fue la imagen oficial de la 53 edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias –FICCI-. El afiche se revelaba como antesala de los contenidos del encuentro cinematográfico. Para esta pieza gráfica se seleccionó un trabajo de Robert Herman, fotógrafo neoyorquino que cuenta con una serie fotográfica dedicada a las texturas y colores de las paredes de la ciudad amurallada tomadas en el 2011. La obra de Herman hace parte de las colecciones permanentes del Telfair Musuem of Savannah en Georgia y de la George Eastman House en Rochester, Nueva York. Herman es, además, ganador de un premio PX3 de los Photographie People´s Choice Awards. Durante el Festival, en el Museo de Arte Moderno de Cartagena, se exhibió la serie completa de las paredes fotografiadas por el artista. En palabras de Monika Wagenberg, directora del FICCI: "El graffiti de la India Catalina transforma la pared, como un tatuaje transforma, para siempre, la piel que invade. El FICCI, como el graffiti, no solo se toma la ciudad durante el Festival, también se vuelve parte de ella, transformándola. Con este afiche, celebramos la historia de Cartagena en esta pared que capas y capas de historia revela, pero dejamos en ella también nuestra huella. La India Catalina, ahora como graffiti, moderna, contemporánea pero sobretodo popular, democrática y revolucionaria es arte público, como el Festival: de todos y para todos". 
Hasta septiembre de 2006 la estatua se encontraba en la intersección de la avenida Pedro de Heredia y la avenida Venezuela de donde fue trasladada 12 metros para darle paso al sistema de transporte masivo Transcaribe. Dicho traslado causó inconformidad entre los habitantes de la ciudad incluyendo al mismo Eladio Gil, todavía vivo, escultor de la estatua, quienes realizaron una marcha y protestas debido a este traslado. Hacia julio de 2011, el monumento fue removido hacia el nuevo parque de Puerto Duro, Cartagena.

Crónica por Marco Aurelio Cárdenas, Diseñador Gráfico, Universidad Nacional de Colombia

Webgrafía
http://www.revistapym.com.co/noticias/festivales/poster-oficial-edicion-53-fcci
http://www.letralia.com/197/1019lombana.htm 
Bibliografía
VI Simposio sobre la Historia de Cartagena, La ciudad en el siglo XVI, Septiembre 14-15 de 2006.
Urbina Joiro, Hernán, Entre las huellas de la India Catalina, Bogotá, Panamericana, 2006
Rubiano Caballero, Germán (1986) , La escultura en América Latina Siglo XX, Universidad Nacional de Colombia. pp. 118.
Marín Medina, José, La escultura española contemporánea (1800-1978), Ed. Arcón, 1978, pp. 362

sábado, 16 de noviembre de 2013

El canon tipográfico y el hombre de Vitrubio


Canon, cursus, ductus.  
La etimología contribuye a la precisión en el uso del lenguaje. En su detalle, al señalar la procedencia de una palabra: explica las causas de su creación, significado  original, evolución y tradición, para fundamentar su uso actual, inclusive en diferentes acepciones; expone en un horizonte histórico cultural más amplio lo que se ignora u omite de su pasado; considera a las parecidas o iguales de otros idiomas contemporáneos, para poder asociarlas a un posible origen común;  y contribuye a corregir su definición usos erróneos. 
En su Studio (Real Academia de Venecia), también conocido como El hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci realiza una visión del hombre como centro del Universo al quedar  inscrito en un círculo y un cuadrado. El cuadrado es la base de lo clásico: el módulo del cuadrado se emplea en toda la arquitectura clásica, el uso del ángulo de 90º y la simetría son bases grecolatinas de la arquitectura. En él se realiza un estudio anatómico buscando la proporcionalidad del cuerpo humano, el canon clásico o ideal de belleza.Sigue los estudios del arquitecto Vitruvio (Marcus Vitruvius Pollio) arquitecto romano del siglo I a.c. a quien Julio Cesar encarga la construcción de máquinas de guerra. En época de Augusto escribió los diez tomos de su obra De architectura, que trata de la construcción hidráulica, de cuadrantes solares, de mecánica y de sus aplicaciones en arquitectura civil e ingeniería militar.Vitrubio tuvo escasa influencia en su época pero no así en el renacimiento ya que fue el punto de partida de sus intentos y la justificación de sus teorías. Su obra fue publicada en Roma en 1486 realizándose numerosas ediciones como la de Fra Giocondo en 1511, Venecia o la de Cesare Cesarino en 1521, Milán, dedicada a Francisco I. Parece indudable que Leonardo se inspiró en el arquitecto romano.Vitrubio el arquitecto, dice en su obra sobre arquitectura que la naturaleza distribuye las medidas del cuerpo humano como sigue: 

Que 4 dedos hacen 1 palma, y 4 palmas hacen 1 pie, 6 palmas hacen 1 codo, 4 codos hacen la altura del hombre. Y 4 codos hacen 1 paso, y que 24 palmas hacen un hombre; y estas medidas son las que él usaba en sus edilicios.
Si separas la piernas lo suficiente como para que tu altura disminuya 1/14 y estiras y subes los hombros hasta que los dedos  estén al nivel del borde superior de tu cabeza, has de saber que el centro geométrico de tus extremidades separadas estará situado en tu ombligo y que el espacio entre las piernas será un triángulo equilátero. La longitud de los brazos extendidos de un hombre es igual a su altura. 
Desde el nacimiento del pelo hasta la punta de la barbilla es la décima parte de la altura de un hombre; desde la punta de la barbilla a la parte superior de la cabeza es un octavo de su estatura; desde la parte superior del pecho al extremo de su cabeza será un sexto de un hombre.
Desde la parte superior del pecho al nacimiento del pelo será la séptima parte del hombre completo.
Desde los pezones a la parte de arriba de la cabeza será la cuarta parte del hombre. La anchura mayor de los hombros contiene en sí misma la cuarta parte de un hombre.
Desde el codo a la punta de la mano será la quinta parte del hombre; y desde el codo al ángulo de la axila será la octava parte del hombre.
La mano completa será la décima parte del hombre; el comienzo de los genitales marca la mitad del hombre. El pie es la séptima parte del hombre.
Desde la planta del pie hasta debajo de la rodilla será la cuarta parte del hombre. Desde debajo de la rodilla al comienzo de los genitales será la cuarta parte del hombre.
La distancia desde la parte inferior de la barbilla a la nariz y desde el nacimiento del pelo a las cejas es, en cada caso, la misma, y, como la oreja, una tercera parte del
rostro». 

Simetría
 
Al dibujar encontramos 5 simetrías importantes que son simetría de traslación, rotación, ampliación, bilateral, abatimiento.
Simetría de traslación Es la repetición de una forma a lo largo de una linea en cualquier posición, vertical, horizontal, diagonal o curva, que se desplaza a cualquier distancia constante sobre el eje.
Simetría de rotación Giro de un motivo que se repite cierto número de veces hasta ser idéntico al inicio, tiene determinado orden en la rotación(15º, 30º, 45º, 60º, 90º, hasta 360º). La forma gira en torno a un centro que puede estar dentro de la misma.
Simetría de ampliación Las partes del dibujo son semejantes, pues tienen la misma forma pero no el mismo tamaño, ya que se extiende del centro hacia afuera para ser cada vez mayor.
Simetría de abatimiento El eje de giro nos muestra dos partes idénticas con un giro de 180º una en relación a la otra.
Simetría Bilateral Un retrato bilateral, está compuesto por formas iguales a igual distancia a ambos lados de un eje. Todo eso dentro de un eje de simetría.




El término ductus (lat.digitus) significa dedo. Se define como el número, el orden de sucesión y sentido de los trazos que forman la letra en cuanto precisa el orden en que estos están trazados y su sentido con respecto a la pluma. un mismo ductus puede producir dispares. En los manuales de caligrafía podemos ver la numeración a seguir por el trazo determinante de la letra. Por supuesto que totalmente obligatorio seguirlo para logra la conformación exacta de una letra. y su ritmo de trazo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Los diez mandamientos del éxito, según Steve Jobs

La gestión del proceso creativo

1. Mantener equipos de trabajo reducidos
En los inicios de Macintosh, la plantilla de empleados era de cien personas, ni una más ni una menos. Si era necesario contratar a un nuevo empleado, antes se despedía a otra persona, para que el número siguiera siendo el mismo exacto. Jobs estaba convencido de que tan solo podía acordarse de los nombres de pila de cien personas.
2. Usar la zanahoria antes que el palo.
Jobs a veces podía dar miedo, pero su carisma es lo que de verdad motivaba a sus empleados. Su entusiasmo contagioso fue la razón por la que el personal que diseñó el primer Mac se pasó tres años seguidos trabajando 90 horas a la semana, lo que redundó en un ordenador demencialmente bueno.
3. Crear prototipos de todas las cosas.

Todo cuanto Jobs sacaba al mercado venía precedido por una exhaustiva sucesión de prototipos: el hardware, el software, las mismas tiendas de Apple... Los diseñadores y arquitectos se pasaron un año entero construyendo en secreto el prototipo de la tienda ideal en el interior de un hangar situado cerca de la sede de Apple. Jobs, al final, desechó su propuesta y ordenó que volvieran a empezar de cero.
4. Guardar los secretos.

En Apple, nadie hablaba. Todas las labores se ejecutaban de forma compartimentada, para que nadie supiera más de lo que es estrictamente necesario. Este secretismo provocaba que existiera un interés entusiasta por sus sorprendentes presentaciones de producto, lo que a su vez permitía acaparar los titulares de los periódicos.
5.Abstenerse de realizar estudios de mercado.

Es famosa la frase de Jobs: «La gente no sabe lo que quiere hasta que uno se lo muestra». Él mismo se encargaba de realizar sus personales estudios de mercado: se llevaba los prototipos a casa y los ponía a prueba durante meses seguidos.
6.Investigar de forma permanente.

A la hora de diseñar los folletos comerciales de Apple, Jobs estudiaba en detalle el uso que Sony hacía de los tipos de letra, la maquetación y el papel con un peso determinado. Cuando llegó el momento de diseñar la caja de cartón para el primer Mac, estuvo paseando por el aparcamiento de Apple fijándose con atención en las carrocerías de los automóviles alemanes e italianos.
7. Tomar decisiones sin vuelta atrás.

Jobs estaba tan orgulloso de los productos que había descartado como de los que lanzó al mercado. Durante un tiempo trabajó con ahínco en el desarrollo de una clon del Palm Pilot, proyecto que acabó por cancelar cuando comprendió que los teléfonos móviles iban a imponerse a los ordenadores de bolsillo. Esto permitió a sus empleados disponer de tiempo para desarrollar el iPod.
8. Buscar la perfección.

Jobs prestaba meticulosa atención al detalle. La víspera del lanzamiento del primer iPod, los empleados del staff se pasaron la noche entera sustituyendo las clavijas de los auriculares porque Jobs consideraba que no hacían clic de la forma precisa y deseable.
9. Fichar a los mejores.
Esa era siempre su consigna. Por eso contrató al arquitecto I. M. Pei para que diseñara el logotipo de NeXT y reclutó a Mickey Drexler, de Gap, para que formara parte del consejo de administración de Apple con vistas al lanzamiento de la cadena de tiendas de la compañía.
10. Simplificar.
La filosofía del diseño que tenía Jobs se basaba en la constante simplificación. En su momento ordenó a los diseñadores del iPod que eliminaran todos los botones y las teclas de los primeros prototipos. Los diseñadores se quejaron, pero luego crearon la tan icónica función de desplazamiento.

 Pero en especial...

 







  






lunes, 4 de noviembre de 2013

Etiquetas Chateau Mouton Rothschild

Etiquetas Mouton Rothschild

Maurice Cavenier

Al suroeste de Francia, región tradicional en la producción de vinos famosos, se encuentra un emporio comercial al que llegan cada año alrededor de 30 mil visitantes del mundo entero. El museo privado de Philippine de Rothschild es uno de sus principales atractivos.

La región de la Gironde ha sido considerada a través de los siglos como una de las mejores zonas del mundo para la elaboración del vino Bordeaux, o Burdeos en español, es la ciudad alrededor de la cual se desarrollan estas actividades. Las áreas de Libourne, Langton, Blaye y Medos son los sitios donde se presentan más de 57 denominaciones. Suenan familiares Saint-Emilion, Saint Georges, Graves, Cadillac, Pauillac, toda una región donde se cultivan más de cien mil hectáreas en viñas. En Pauillac encontramos el Chateau Mouton RothschildEn La Gironde no se discute cuál de los vinos producidos es el mejor, pues todos tienen las mismas condiciones favorables para ser elaborados. La humedad constante de los suelos, las extensas fuentes de agua, el encepamiento de expertos vinicultores y muchas otras. Sin embargo, cada Chateau "desarrolla su propia personalidad". En 1853 un miembro de la familia inglesa de los Rothschild, el Barón Nathaniel, compró una pequeña estancia en la parte más alta de al población de Pauillac, con el fin de elaborar allí los vinos para surtir su casa en París.Sólo hasta 1922 cuando Philippe, nieto de Nathaniel, conoce las estancia, decide transformarla en una gran casa de vinos. Realiza toda una revolucionaria labor que aún hoy es reconocida como única e insuperable.Sobresale su particular punto de vista acerca del diseño corporativo de la marca.

Arte en la etiqueta
Una manera, entre muchas, de aproximarse y abordar la cultura del vino es por el arte de sus etiquetas, las cuales, en muchísimas ocasiones nos atraen, son sugerentes y se convierten en un factor importante, si no es que dominante, para que escojamos un vino ya sea en el supermercado o en la tienda de especialidades. La etiqueta nació con el propósito de ser una “marca”, un “certificado” que “garantizaba” la autenticidad, procedencia y el origen del vino, cuando éste era comercializado en Burdeos por algunos negociantes londinenses en el siglo XVIII. De esta manera, inadvertidamente se estableció la relación terroir-château-gran vino (la unión del suelo, del subsuelo, de la exposición al sol y del entorno, que determina el carácter de un vino) marcando la atención a la calidad. A partir de ese momento los vinos comenzaron a ser juzgados, apreciados y pagados en función de su calidad. La etiqueta empezó así a dotar de identidad al vino. En un principio, las etiquetas cumplían con funciones meramente informativas acerca de la región y la comuna de procedencia: Médoc (la comuna), Bordeaux (la región), pero no mencionaban el nombre château, ni obligaciones, ya que podían incluir o excluir tanta información como les placiera. Las primeras reglamentaciones concernientes a las etiquetas de los vinos coinciden con la introducción legal de las denominaciones de origen en diversos países durante la primera mitad del siglo pasado. Hoy en día la etiqueta es la cartilla de identidad del vino, que además nos da información sobre diversos tópicos: volumen, grado alcohólico, región, añada, etcétera. El diseño de la etiqueta ha tenido un desarrollo impresionante en la industria reciente del vino, a pesar de haber gran número de productores en el mundo que se conforman imprimiendo sus etiquetas con el impresor de la esquina. Por otro lado, es interesante apuntar que, aunque no que cabe duda de que hoy como nunca antes tenemos acceso a gran diversidad y calidad de vino, son todavía pocos los comerciantes o dependientes que pueden aconsejarnos sobre las cualidades y características de tal o cual botella. El vino tiene que venderse solo, y es tanto en las etiquetas como en las marcas que el productor tiene que reflejar los atributos y la personalidad de su vino, su etilo y su carácter: si se trata de un vino juvenil, ligero, fresco, fácil de tomar, con aromas y sabores florales como el Beaujolais o es un vino sobrio, elegante, potente, clásico, como un buen Burdeos o un Ribera del Duero español. Pero, más aún, cuando la etiqueta es artística nos transmite equilibrio, color, firmeza (todas estas cualidades también de un buen vino). No olvidemos que la etiqueta no es lo esencial en una botella, sino que es el marco en una obra de arte. No forzosamente una bella etiqueta es garantía de que lo contenido en la botella sea soberbio, ni que todo lo dorado de ésa signifique que nos tomaremos un vino de clase, o que su apariencia de pergamino sea sinónimo de un vino largamente añejado. Muchas veces se desea que el diseñador de arte de la etiqueta hubiera sido también el responsable en la elaboración del vino, pues se hace evidente que tiene mejor gusto que el enólogo. No obstante, las bellas etiquetas seguirán induciéndonos a adquirir nuevos vinos y, con el tiempo, nuestra afición y gusto se habrán acrecentado, habiendo descubierto en el camino aromas y sabores provenientes de todo el mundo. 
En la actualidad, los temas que aparecen plasmados en las etiquetas son diversos e imaginativos y  podemos encontrar desde viñedos, que ilustran la variedad de paisajes y sitios donde se produce el vino; cavas y barricas que ilustran donde el vino pasa parte de su vida; castillos y heráldicas que reflejan, después de todo, que históricamente la mayor parte de la producción del vino siempre ha estado bajo el control de la aristocracia; flores, usualmente en forma de guirnaldas y ramilletes; diseño, sobre todo en países como Italia, el Nuevo Mundo y Australia, entre otros; arte, obras de autor específicamente comisionadas para ilustrar la etiqueta; mapas, en muy pocas ocasiones; hasta personajes, animales, tipografía y conmemorativos, entre otros.


El Barón Philippe fue una persona excéntrica. Amante de las artes, un apasionado por las tendencias vanguardistas de la época y un amante de las emociones fuertes.Construyó el Chateau tal como se ve hoy. Resultaba ese momento una construcción moderna con características muy distintas a cualquier otra casa de vinos. Tapón de vidrio para los barriles de la bodega del último año. La iluminación con un efecto teatral donde utilizó, por primera vez en Pauillac, la luz eléctrica.
Buscaba afanosamente darle una identidad propia al vino.Empezó por embotellarlo en su propia casa, pues desde siempre esta labor le correspondía  a los comerciantes. Le dio matices de su personalidad a la etiqueta en la botella. Por ser del signo zodiacal de Aries, en el escudo aparece el carnero. Además, las cinco flechas, que simbolizan las cinco personalidades que inmortalizaron el nombre de Rothschild el siglo pasado.En 1924 el Barón Philippe pide al cubista Jean Carlu, creador de la publicidad exterior en el mundo, la elaboración de una etiqueta diferente.




La innovación es tan fuerte que los comerciantes se niegan a distribuir su vino. Retorna entonces nuevamente a la etiqueta tradicional. Años más adelante, en 1945, tras el triunfo mundial sobre Alemania, decide cambiarla, y en la parte superior de la etiqueta hace poner la "V" de la victoria,o “Année de la Victoire” (el año de la Victoria).

Etiqueta con la V de la victoria de Churchill

La aceptación y el éxito no se hicieron esperar, y desde ese entonces, cada año, un artista diferente es el encargado de elaborar un original para la etiqueta. Para las primeras añadas, el Baron Philippe llamó a amigos personales, todos ellos pintores famosos, quienes le mostraron su apoyo. Entre ellos están Jean Cocteau, Leonor Fini, Jean Hugo, Marie Laurencin, Carzou … Esto se mantuvo así hasta 1955. Ese año, Georges Braque, seducido por la originalidad del proyecto, aceptó realizar un dibujo para la etiqueta de Mouton. Braque inició así un modelo a seguir para los mayores artistas de la época, constituyendo un apasionado recorrido a través de la pintura moderna y contemporánea: Masson, Villon, Mathieu, Matta, Alechinsky, Chagall, Soulages, Delvaux, Bacon, Balthus, Warhol, Lucian Freud, a los que se unieron grandes escultores como Lippold, Henry Moore, César et Arman. También fueron seleccionados artistas españoles; entre ellos, Picasso, Dali, Miró y Tapies. Respecto a la etiqueta de Picasso, fue su hija Paloma  la que autorizó la reproducción de una de sus “Bacanales” para la etiqueta de 1973. Muchos de  los artistas fueron amigos personales del Barón. En 1987 muere Philippe. Entonces Philippine, su única hija y actual propietaria del Chateau, decide hacer aun etiqueta en honor  a su padre. Pide al artista Hans Herni su elaboración y en ella aparece el rostro de su padre entre dos racimos de uvas y el perfil de dos carneros.
Etiqueta por Francis Bacon























Etiqueta de Joan Miró






El museo privado


Para los visitantes al Chateau es uno de los momentos de mayor expectativa: cruzar la puerta que conduce a cientos y miles de años en el pasado. Un sitio que, por la proximidad de sus bodegas de barriles y botellas de vino, embriaga y alucina. Denominado "El vino es el arte",  este museo guarda centenares de piezas, todas recopiladas por Philippe de Rothschild entre los años 1950 y 1973. Algunas tienen más de 3.000 años. como dos copas en piedra procedentes de Mesopotamia. Muchas otras poseen incrustaciones en piedras preciosas. Jarras para servir el vino de origen chino, pertenecientes a dinastías legendarias. Dos copas de cristal de roca que pertenecieron a Catalina de Rusia... múltiples diseños y copas en aleaciones de oro y plata.




Bibliografía
Artículo de Maurice Cavenier en Revista Credencial, Edición 123, febrero de 1997, págs. 36-37
http://www.aryse.org/arte-y-etiquetas-de-vino-chateau-mouton-rothschild/
http://www.theartistlabels.com/index.html
http://elcofredelucia.com/index.php option=com_content&view=article&id=761:elartedelasetiquetasdelvino&catid=33:deaquiydealla&Itemid=44